APORTES Y PERSPECTIVAS

En el mes de noviembre queremos compartir con ustedes lineamientos generales de una metodología de crianza llamada “Disciplina Positiva”. Psicopedagogas de la ciudad de Venado Tuerto han profundizado su formación en dicha perspectiva y realizan talleres formativos para padres y docentes. Un aporte más para repensar cuestiones cotidianas y profesionales. Que lo disfruten!

 

DISCIPLINA POSITIVA

La Disciplina Positiva es una metodología de crianza y educativa basada en las teorías de Alfred Adler (padre de la psicología individual) y su discípulo Rudolf Dreikurs.

Jane Nelsen y Lynn Lott acuñan el término Disciplina Positiva para recoger todas las ideas de Adler y Dreikurs, basándose en 5 pilares fundamentales:

  1. Ayuda a los niños a sentir PERTENECIA e IMPORTANCIA.

Para Adler, el ser humano es un ser social, por lo que la meta última de su comportamiento será siempre obtener un sentimiento de “pertenencia e importancia”. Es decir, cada comportamiento lleva implícito el deseo de pertenecer al grupo (sea familia, escuela, amigos, etc.) y sentir que es parte de él, que es importante, que puede contribuir y su contribución es necesaria para que el grupo funcione adecuadamente. Según Dreikurs en ocasiones los niños desarrollan creencias equivocadas sobre cómo conseguir dicha pertenencia, lo que solemos observar como “malos comportamientos”. Es por esto que la Disciplina Positiva hace hincapié en que debemos dejar de atender únicamente a la conducta que se ve y analizar las creencias que hay detrás de la misma ¿Qué está intentando comunicar el niño con su comportamiento? Si lo desciframos podremos ofrecer el estímulo adecuado. Esto requerirá que como padres seamos empáticos y logremos una conexión emocional con nuestros hijos.

2. Es AMABLE y FIRME al mismo tiempo.

La disciplina positiva se basa en el respeto mutuo. La amabilidad es importante para mostrar respeto hacia el niño. La firmeza es importante para mostrar respeto a nosotros mismos y hacia las necesidades que presenta la situación. Los métodos autoritarios carecen, generalmente, de amabilidad, los métodos permisivos carecen de firmeza. Todas sus herramientas evitan la culpa, el miedo, la vergüenza, la humillación, la subestimación.

Ser amable no es ser permisivo, sino ser respetuoso con el niño y con nosotros mismos. Consentir a un niño o rescatarlo de cualquier decepción no es respetuoso. Lo que sí es respetuoso es validar sus sentimientos, confiar en que sobrevivirá a la decepción y desarrollará un sentimiento de capacidad.

Ser firmes no significa castigar, sermonear o controlar. Podemos establecer límites involucrando a los niños en las decisiones y siendo consecuentes de manera respetuosa para que se cumplan.

         3. Es EFECTIVA a largo plazo.

La disciplina positiva evita premios y castigos ya que considera que además de no brindar la oportunidad de aprender, no es respetuoso y sus efectos son a corto plazo.

Muchos adultos emplean el castigo porque consideran que funciona, ya que detiene (por un momento) la mala conducta, o quizás porque creen que la única alternativa al castigo es la permisividad. Aunque en realidad genera resentimiento, rebeldía, revancha o retraimiento. Otros adultos, con la intención de ser amables, negocian continuamente premios con sus hijos. Evitan entrar en conflictos y lograr una mayor motivación por obtener lo prometido, pero el motor de dichas conductas no estará dentro del niño.

La Disciplina positiva aspira a desarrollar una autodisciplina, donde los niños actúen por sus convicciones y no por la respuesta que obtendrán del adulto después. Se fomenta la búsqueda de soluciones. Involucrar a los niños en el proceso, validando emociones, tomando al error como oportunidad para aprender. Se pregunta ¿Qué pasó? Y ¿Cómo lo podemos solucionar?

         4. Enseña HABILIDADES para la VIDA: sociales, emocionales y cognitivas.

Los padres tienen la intención de que sus hijos desarrollen como adultos habilidades como la autodisciplina, responsabilidad, confianza en sí mismos, deseo de colaborar, habilidades de comunicación, motivación por aprender, honestidad, sentido del humor, flexibilidad, resiliencia, curiosidad, respeto por sí mismo y por los demás, empatía, solidaridad, gestión emocional y creer en sus capacidades.

Muchas veces en día enfrentan los desafíos de crianza con estrategias que fomentan características o habilidades opuestas a lo que esperan de ellos en un futuro.

La disciplina positiva se centra especialmente en el adulto como un modelo. Decía Teresa de Calcuta “No te preocupes si tus hijos no te escuchan, te observan todo el tiempo”. El ejemplo que dan a los hijos es el legado más poderoso que van a dejarles. María Montessori lo define como mente absorbente: los hijos en sus primeros años de vida absorben todo lo que les sucede, lo mejor y lo peor, sin filtro. Sus padres deben preguntarse qué es lo que quieren que interioricen. No se trata de ser adultos perfectos, sino de lograr la mejor versión de uno mismo. De respetarlos, escucharlos, demostrarles confianza, aceptar el error como parte de la vida, ser empáticos con ellos, validar sus emociones y guiarlos en la gestión de las mismas, también pedirles disculpas

        5. Invita a los niños a descubrir sus propias CAPACIDADES (autonomía).

El mejor regalo que los padres pueden hacer a sus hijos es creer en ellos, permitirles desarrollar la creencia “soy capaz”, lo que contribuirá a su sana autoestima.

Cuando controlan a los niños, cuando intentan modelarlos según lo que creen que es lo correcto, cuando no los dejan ser ellos mismos, cuando se amparan en su obligación como padres de mantenerlos seguros y enseñarles valores para hacerlo, están perdiendo oportunidades para permitirles sentirse capaces. A su vez, cuando son permisivos, resuelven situaciones por ellos, los “protegen”, los ayudan demasiado, les evitan que se frustren, tampoco les permiten vivenciar la autonomía que necesitan para sentir que ellos pueden.

El propósito como padres es guiar a los niños. Para esto lo más eficiente y respetuoso es cooperar con ellos para buscar soluciones, involucrarlos en su vida, tratarlos como iguales, brindar oportunidades para tomar decisiones (con opciones limitadas cuando sean pequeños), escuchar sus opiniones, ser flexibles y honestos.

María Victoria Armas – María Victoria Conte – Josefina María Pellegrini

 

Victoria Conte

Lic. en Psicopedagogía
Educador de Familias y del aula certificado en Disciplina Positiva

Perinola, tienda de libros infantiles
(03462) 15549514

Mitre 1566 – Venado Tuerto