APORTES Y PERSPECTIVAS

En esta oportunidad, tenemos el agrado de invitarlos a leer la introducción del libro escrito por nuestra querida  y respetable colega Alicia María Asef Rujana. El libro se titula “Sabiduría en la adolescencia: un programa para educadores”  y fue presentado en el mes de  octubre del corriente año.

Esperamos que disfruten la lectura!

 

¿Es posible pensar la sabiduría en la adolescencia?

Introducción del libro: Sabiduría en la adolescencia: un programa para educadores

 

En los últimos años, la adolescencia en riesgo ha cobrado una notable relevancia y ha sido foco de atención tanto de los medios de comunicación como de la comunidad académica. Raro es el día que no se lee en algún diario o se escucha por televisión acerca de actos delictivos o sin llegar a ser delictivos, exabruptos protagonizados por adolescentes. Son comunes los comentarios sobre la falta de valores en esta etapa de la vida, falta de reflexividad, irresponsabilidad o fallas de autocontrol, así como la poca presencia de padres y educadores que puedan acompañar a los jóvenes en este difícil tránsito hacia la adultez.

En Argentina, numerosos autores indagaron los nuevos escenarios sociales en que se constituye la adolescencia. Como señala Perla Zelmanovich en su artículo “Contra el Desamparo”, más de la mitad de los chicos argentinos viven bajo la línea de la pobreza y los medios revelan cifras que alarman, “muestran a jóvenes de trece, catorce, quince años que roban, se roban y a los que les roban sus jóvenes vidas” (Zelmanovich, 2003, p.1). Su preocupación se suma a la de muchos otros especialistas que coinciden en los efectos dramáticos que conllevan la ruptura del contrato social, la pérdida de utopías e ideales y la ausencia de la dimensión del porvenir, tan necesarias en la constitución subjetiva (Bleichmar, 1999; Duschatzky y Corea, 2002; Giverti, 2005a; 2005b; Ulloa, 1999).

En efecto, los distintos escenarios sociales muestran hoy a la adolescencia como una etapa de la vida de gran vulnerabilidad, que desemboca en actos de  violencia, distintas adicciones o problemáticas psicológicas y psicosomáticas de diversa índole. Desafortunadamente los estudios de la temática han descuidado la indagación de los aspectos positivos tales como el bienestar, la satisfacción y esperanza ignorando los beneficios que esto representa para las personas. Se puede decir que el gran impulso a que el enfoque de la psicología se dirigiera más al desarrollo de las cualidades positivas de las personas se produce a raíz del discurso pronunciado por Martin Seligman con motivo de la inauguración de su periodo  como  presidente  de  la American  Psychological Association  (Seligman, 1999) y que se considera el punto de arranque de lo que hoy se conoce como Psicología Positiva (Seligman y Csikszentmihalyi, 2000; Vázquez, 2006).

Así, estudiar los factores que protegen a los jóvenes en estos contextos de desamparo resulta prioritario si se pretende diseñar estrategias preventivas en salud y educación. Así es que surge la necesidad de ver esta etapa vital desde las fortalezas y virtudes de las personas, identificando los factores psicológicos y del entorno que contribuyan al bienestar subjetivo. Asimismo es preciso atender la formación de docentes para que puedan promover a nivel individual rasgos tales como la capacidad para el amor y la vocación, el valor, las habilidades interpersonales, la sensibilidad, la perseverancia, el perdón, la originalidad, la espiritualidad, el talento y la sabiduría y a nivel social las virtudes ciudadanas que instan a los individuos a ser mejores personas: la responsabilidad, el altruismo, la sociabilidad, la tolerancia y el trabajo ético (Cuadra y Florenzano, 2003). En definitiva se trata de producir conocimiento respecto a los factores protectores, salutogénicos factibles de encontrar y/o desarrollar en los adolescentes  argentinos con vistas a contribuir al futuro de los mismos. Pocos investigadores han trabajado desde esta perspectiva.

Un recorrido amplio de la literatura muestra la escasez de trabajos orientados a identificar en adolescentes argentinos, sus fortalezas y aspectos sanos, habilidades, potencialidades, resiliencia, afrontamiento de dificultades, como también estudios destinados a brindar herramientas para el ámbito de la salud y educación que permitan prevenir y tratar los conflictos mediante técnicas y estrategias eficaces. Quizás esto se deba a la preeminencia de abordajes psicológicos centrados en la enfermedad y no en la salud. En este sentido cabe señalar que la psicología positiva goza de una corta y reciente historia en la comunidad científica argentina, si bien a nivel mundial ya cuenta con más de veinte años de  afianzamiento como enfoque psicológico científico.

En esta instancia, podríamos hacer mención a los trabajos realizados por Casullo quien durante muchos años se dedicó a la conceptualización y evaluación tanto del bienestar psicológico en adolescentes, como otras dimensiones   relacionadas con la salud, y factores protectores o salutogénicos, inherentes a la personas y contextos y que protegen a las mismas de desarrollar psicopatologías (Casullo y Fernandez Liporace, 2006). En este mismo sentido, se encuentran los trabajos de Castro Solano, de su misma escuela, actualmente director de Investigaciones del departamento de Psicología de la Universidad de Palermo, que ha publicado trabajos relacionados con la psicología positiva, las emociones positivas, el bienestar de las personas y metodologías para su medición, como también ha realizado revisiones teóricas y empíricas de investigaciones en este campo en los últimos años (Castro Solano, 2009; 2010).

Dentro del ámbito del estudio de estas fortalezas del ser humano, es decir, desde un enfoque de psicología positiva, la sabiduría – tal vez la fortaleza más deseable siempre ha llamado la atención de filósofos (la filosofía es amor a la sabiduría), clérigos y otros eruditos de distintas disciplinas que la han tratado. Sin embargo,  el estudio de la sabiduría desde la psicología, lo que se suele denominar psicología de la sabiduría, es relativamente reciente (Erikson, 1959,  1963;  Clayton y Birren, 1980).

De allí la importancia de generar conocimiento desde la ciencia psicológica para esta particular etapa de la vida que es la adolescencia; continuando y profundizando así la línea de investigación llevada a cabo por lo teóricos de la Universidad de La Laguna, liderados por el profesor Vicente Pelechano. Siendo la autora parte del equipo de investigación en Argentina desde el 2005, y trabajando bajo la dirección del Dr. Pedro González Leandro, surge la idea de realizar este trabajo como continuación de los estudios que ya se venían realizando en la ciudad de Rosario (Argentina) (González Leandro, 2007; González Leandro, y Asef, 2007; González Leandro, Pelechano, Asef y García, 2010).

Este estudio, propone esencialmente dar respuesta a una serie de preguntas esenciales respecto a la condición humana: ¿cuándo y bajo qué circunstancias  las personas elevamos nuestro nivel de sabiduría? ¿Es éste un logro temprano en el desarrollo o solo reservado a la etapa final de la vida?; ¿En qué medida el ambiente, la cultura, pueden frenar o estimular esta adquisición?  O más bien ¿es posible promover la sabiduría? Si esto es así, ¿cómo lograrlo  metodológicamente? Estas preguntas fundamentales se enriquecen a su vez con otras más específicas tales cómo ¿Qué relación guarda la sabiduría con la inteligencia?; ¿se puede hablar de rasgos o estructuras de personalidad vinculadas a esta capacidad? Por otra parte, si el foco de interés es la adolescencia, y específicamente la escolarizada, no es extraño preguntar sobre el posible vínculo entre la sabiduría y los logros académicos y sociales. Más aún, cabe el interrogante sobre la perspectiva que tienen los docentes sobre sus alumnos, y su posible el rol en la promoción de la sabiduría en los mismos.

Se advierte así la extrema complejidad que involucra el estudio de la sabiduría y las implicancias metodológicas que conlleva dar respuesta a los interrogantes planteados. En este sentido, el estudio que aquí se presenta es fruto de dos grandes empresas de investigación: por un lado indagar la sabiduría en la etapa de la adolescencia y por el otro validar un programa de promoción de la sabiduría para adolescentes, en el marco de la institución educativa.

Este trabajo representa un estudio original, y un aporte científico a la comprensión de una problemática poco abordada en el contexto de la psicología argentina y menos aún con poblaciones vulnerables. Por consiguiente conlleva la esperanza de ser puntapié inicial para futuros estudios que profundicen la comprensión del fenómeno, vale decir, alentar a otros investigadores a continuar desarrollando esta línea de trabajo.

Son muchos los beneficios resultantes del estudio de la sabiduría. El mayor de ellos es la comprensión de una de las fortalezas más importantes del ser humano, imprescindible para construir un mundo mejor y contribuir a la solución de los problemas más acuciantes que enfrentan las sociedades del S. XXI. En segundo lugar, la posibilidad de descubrir su psicogénesis en la adolescencia, paso fundamental para intervenciones tempranas, especialmente educativas. Finalmente, el beneficio de proveer una herramienta validada para la promoción de la sabiduría en las jóvenes generaciones, a ser aprovechada por profesionales de la salud y de la educación.

Dra  ALICIA M. ASEF

Psicopedagoga-Mat 001